Y así las dos se encuentran
sus nombres se entrelazan en el espacio infinito
sus palabras se cruzan se tocan
pero la más pequeña signada por el miedo
roida hasta los huesos
se aparta
se impone en silencio
entre paréntesis
La blonda le habla a ese silencio le implora
se olvida de sus noches
de sus miles de perros hambrientos
que la siguen
para llamar inútilmente a esta
pequeña morena
que ya no se detendrá
en el espacio infinito
flotando como un diente de león