Ocurre de tiempo en tiempo que esa inmovilidad se torna ondulante mandala
llevando la atracción hacia adentro movimiento centrífugo
lluvia viento marea alta para que despertemos otra vez
moviendonos desnudos entre las cenizas a tientas
como si nunca hubiera sido aquella inercia
como si el pasado solo fuera un cero o un infinito
donde la única escena posible es el comienzo